diumenge, 28 de març de 2010

DIARIO DE VIAJE DE UN BORRACHO SOLITARIO 4

*viene del anterior.


DIA 2

Me levanté tarde. Con resaca. Todo normal. Me fumé un cigarro en ayunas y me metí en la ducha. Allá dentro lamenté que no cayese vino de Oporto en lugar de agua en todas las duchas del mundo. O, almenos en aquellas que yo usase. Maldije al inventor de esa patraña abstemia un par de veces. Ya limpio y más o menos presentable salí a la calle. Me apetecía beber. Es más, hubiese matado por beber. Normalmente bebo mucho. En exceso. Pero, con resaca , mis ganas de beber se multiplican por diez. Así que con esas tremendas ganas de beber me metí en el primer bar que vi. No podía aguantar más, por lo tanto, no iba a ser sibarita por esta vez. Era un putro antro de menos de 5 metros cuadrados. Pensé que debió ser usado como fumadero de opio en algún momento. No me pregunteis porqué. Sólo pensé eso. Recién levantado y con mono de alcohol ya era mucho para mi. El antro en cuestión estaba vacío. Todo un detalle. Era el típico bar de pescadores donde éstos aprovechan para beber sus mierdas, jugar sus partidas de dominó y hablar sobre peces. Todo un planazo. Por un momento pensé en hacerme pescador para acabar así, pero unas ligeras arcadas me recordaron que era una mala idea. Una puta mierda de plan. Una puta mierda de vida. Llegado ese caso, el suicidio era mejor idea.
Pedí una cerveza. Al ofrecerme vaso y ver que aquello ya no era cristalino lo rechacé. Pensé en los buenos momentos que habría pasado ese vaso. Cuando aún era cristalino y su honor no había sido mancillado hasta la saciedad. Bebí directamente del botellín y pedí un periódico. Pasé hojas como si fuese un jodido analfabeto en búsqueda de fotografías hasta encontrar lo que andaba buscado. La sección de contactos.
La camarera tenía sus ojos clavados a mi. Y al televisor. No era vizca pero tenía ese don. Llamarle don, llamarle putada. El caso es que ella podía. Y, cuando quería(y sólo cuando quería) un ojo miraba a un lado y el otro al contrario. Yo era consciente de ello. Sabía que me observaba. Me daba igual. Era espiado por una redneck gallega pero no me importaba. Pasados unos minutos ella me dijo:
-Señor, ¿buscas compañia?
-No. Sólo quiero follar. La compañía la de un ficus, un perro e incluso un escarabajo pelotero. Yo sólo quiero follar.
-Le puedo conseguir algo.
-¿Algo? Lo siento, no follo con hombres ni animales ni muertos.
-Es mi sobrina. Estudia música en una universidad privada. Es muy buena en lo suyo,pero no tiene un duro.
-Me sorprendería ver tocar a alguien el Himno de la Alegría con su almejita.
-Ella no se dedica a esto, pero...entre que usted es de fuera y no volverá a verla, ella necesita dinero y ya ve que este bar no da mucho dinero...
-Dígale que venga. Después de un buen Oporto con ella le daré una respuesta.


La sobrina vivía cerca. Sólo tardó diez minutos en llegar. Era una chica de unos 19-20 años. No tenía un cuerpo espectacular pero no estaba nada mal. Dos brazos, dos piernas, una boca, dos tetas y sin pintas de darle al crack. Me valía. Le pregunté a la camarera la tarifa de precios, y, después de regatear más que en mi visita al bazar de Túnez acordamos que le daría 150 euros por tres horas. Tres polvos.A polvo por hora con su correspondiente descanso. Es decir, 5 minutos de jodienda y 55 de descansar, fumar y beber.
Pero, al salir del bar comencé a sentir algo. Eran como ganas de cagar pero sin tener al perrito asomando el hocico. ¡Mierda! Esa misma sensación ya la tuve con otra no-profesional en una visita a Budapest. Sólo había tenido conciencia en tres momentos de mi vida: después de robarle a un cojo su prótesis ortopédica, y, en estas dos. El resto de mi vida he sido todo un cabrón. El mayor cabrón egocéntrico y sin sentimientos que seguramente llegueis a conocer nunca. Le comenté la situación a la joven putita no profesional. Le pagué y le dije que se fuese. Ella se puso a llorar.
-¿Es que no te pongo? -me preguntó ella.
-No es eso. Me pones mucho, pero...me ha venido un ataque repentino de conciencia. No suele pasarme, pero mira. Me debe dar pena aprovecharme de tu situación.
-Es la misma que la de cualquier puta rumana que están en las carreteras o clubs.
-Ya,pero su caso no lo conozco. El tuyo sí.
-Déjame que te lo agradezca almenos...
-Será mejor que no. Ya me masturbaré pensando en lo que podría haber sido y no fué.
-¡Te la podría chupar! Se hacerlo muy bien. Realmente bien.
-Bueno, Dios sabe que luché por mi conciencia y bondad, pero, el vicio ganó. Casi siempre gana.


------CONTINUARÁ---------

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